Confesiones de un Tlacuache.

 Siempre tuve una curiosidad extraña con respecto a los lugares abandonados.
Desde muy joven los miraba desde afuera, sus fachadas desgastadas, sus techos caídos y las plantas reclamando lo que era suyo... Y me hacía pensar:
¿Cómo es que lucían antes? ¿Quienes vivían o trabajaban allí? ¿Qué pasó para que el lugar fuera abandonado? ¿Qué cosas fueron dejadas atrás?

En mi ciudad, existe un lugar en específico que lleva más de 10 años abandonado.
Era, en sus mejores días, oficinas de algunaninstitución de gobierno... Cuando eso fue obsoleto fue una especie de tianguis de autos seminuevos, que tampoco funcionó y se mudó al pueblo vecino.
En el 2009, era el lugar de reunión de skaters y tribus urbanas... Luego ésto también fue dejado atrás. Se volvió el hogar de personas sin hogar hasta que le tumbaron el techo a la mayor parte del inmueble.

El lugar es muy grande alrededor de una cuadra entera, la mitad está destruída y no se puede acceder, hay muchas plantas y árboles, aunque un año atrás si me fue posible acceder desde esa parte.

La parte que aún es accesible y que sigue en pie, es facilmente accesible, hace alrededor de una semana volví a entrar por mera curiosidad, lo primero que noté al entrar fue el mal olor, cosa que no es para nada extraña.

Entré desarmada, confiando que no había nadie, pronto me di cuenta de que tal vez, no era del todo cierto. Deambulando por el lugar, lo primero que llamó mi atención fue un pequeño osito de juguete sucio y maltratado.

Por alguna razón, enterneció alguna parte de mi corazón y lo guardé en mi bolsillo. Seguí con mi exploración rápida, grabando para mis amigos en un grupo de whatsapp.
El primer reporte de mis hallazgos son estos:

-Una sartén con comida de al menos dos días.
-Bolsas de carbon sin abrir.
-Una cubeta con combustible quemado.
-Una colchoneta y una almohada.
-Muchísima basura acumulada.

En la habitación contigua:

-Manchas de heces fecales humanas en el suelo y paredes.
-Basura y tierra acumuladas en las esquinas.
-Una bola de papel higiénico.

Con estos hallazgos, me fui a mi casa, pensando que era más que obvio que una persona, había hecho de ese lugar, su hogar.
Me fui, con las ganas de volver.

Volví en otra ocación, hace alrededor de tres días. Con la única idea de pintar algo en la pared de la parte destruíada.
Vestida completamente de negro, ésta vez armada con una navaja de mariposa, en silencio y con cautela me dirijí a hacer lo mío.
Pude pintar muy poco, sólo el inicio de mi idea inicial, un pentagrama pequeño y sencillo en rojo, eso es todo lo que pude dejar ahí.
Escuché una tos y supe que tal vez, no estaba sola.
Guardé mis cosas en silencio entero para irme de esa misma forma.

Desde la parte destruída de atrás, una persona acompañada de otra se aproximaban, debo resaltar que mi cara y mi cabeza estaban cubiertas.
Ví que me vieron y abandoné la idea de irme en silencio y sólo corrí a la salida.
Las personas que vi, no eran para nada la persona que vive ahí.
Hubo cosas nuevas ésta vez:

-Comida del día en la sartén.
-Una bolsa de carbón había sido abierta.
-Una bola de papel higiénico más.
-Un cómulo de heces nueva.

Me sentí mal. Estuve días sintiendo una cosa extraña, pensando en el peligro que corrí.
Una amiga que apoya mi hobbie de exploración urbana, quiere venir conmigo, de día y acompañada.
Pero no puedo evitar sentir que dejarla venir conmigo, es poner la en riesgo.
Es lo último que quiero.
Hay culpa en mí y por eso regresé el día de hoy, con la cara cubierta de nuevo, pero con la intención de dejar algo de comida.
El lugar estaba vacío, pero ahora tengo más información y la confirmación de que alguien vive ahí y es muy triste.

En la habitación que parecen usar como un sanitario, hay una tabla haciendo de puerta, quizá para darse un sentido vago de privacidad.
Una anuncio de lona utilizado a modo de cortina en la pequeña habitación del sanitario abandonado y muchas más heces y papeles.
No pude más que sentir lástima.

Lo peor vino cuando llegué a la habitación de la colchoneta.
No sólo limpiaron la basura, había muchos menos objetos y tierra.
La cocina improvisada había sido recogida.
Había más que sólo una colchoneta, esto es lo nuevo:

-Una caja con discos adentro.
-Colchas y sábanas.
-Ropa de mujer.
-Una botella de maquillaje.
-Un lapiz delineador blanco.
-Botellas vacías de refrescos.
-Una botella de alcohol etilico.

Con esto, me doy cuenta de que quien vive aquí, es una mujer, lo que me hace pensar que debpi dejarle tampones.
Pero hay algo que me hace pensar que no sólo es una mujer, si no una madre.
Porque en la habitación de la colchoneta, hay una muñeca de Masha, uns muñeca Barbie y calcetines de niña.

Mi corazón se hundió en ese momento. La precaria situación por la que esa persona está pasando me hizo reflexionar. 
Pensé en el millon de situaciones por las que pudieron y pueden estar pasando.
¿Qué lleva a una madre vivir con su hija en un edificio abandonado? 
¿Están solas? ¿Están a salvo?

Dejé en la habitación una bolsa de plastico con un paquete de donitas bimbo y un jugo júmex de durazo.
Realmente espero que eso sirva de algo, al menos para que puedan dormir sin hambre una noche.
Sinceramente espero que la situación de esas personas mejore.

Para mis amigos a los que les aseguré no volver, lo lamento.
Si los preocupé, perdonenme.
Si me sigo poniendo en riesgo, ésta vez no fue con la intención de explorar, o de curiosear.
Simplemente me sentí con la obligación de almenos dejar algo, lo que es en mi cabeza, una pequeña ayuda.
Realmente espero que esa persona mejore su situación.
Y que mi curiosidad y mi necesidad de riezgo muera con esto.

-Dolly-

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